De fotos, mitos, libros y vuelaplumas

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Confesiones a una piedra

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martes, 28 de noviembre de 2017

Tumbada sobre una losa de piedra enmohecida, una figura de pelo largo y sombrero emplumado observa asomar un tímido sol entre las nubes de una mañana que va dejando atrás los calores propios de la estación que casi termina, y como el preámbulo de aquella estación que está por venir, rezuma en voz alta, palabras al viento y destinadas a un intérprete que por suerte, ya no podrá ofrecerle réplica.


Caspar David Friedrich


«Qué voy a contarte que no te haya dicho ya, bien sabes: toda una vida luchando contra el paso del tiempo, ganando pulsos a su palpitar, tratando de que mi aliento suene más fuerte que el tic-tac de ese reloj que ahora descansa en la repisa de la chimenea. Toda una vida tratando de ser más rápida, con la sabiduría de sentirme ingenua, ilusa en mi pretensión, sin ser consciente que la huida no es de la muerte, que nunca lo ha sido desde que puse un pie en esta tierra. 

Solo ha hecho falta poner un pie en la tumba, o mejor dicho un cuerpo entero, y vibrante, cargado de vida, para saber que la huida es de los miedos, de esos que no causa el cadaver que yace bajo tierra, sereno y plácido en su reposo, ahora ya sí. Que siempre ha sido de los miedos cotidianos, aquellos que escondemos en el profundo y oscuro rincón de la intimidad, de ese mismo rincón al que nunca miramos, al que nunca nos adentramos sin un candil que nos proteja de sus sombras, profundas y alargadas, reptantes como algunas ideas, como algunas lenguas, esas que hace falta callar».

Con una palmada sobre la piedra fría y silente, y tras depositar sobre ella una flor que más bien parece un cardo borriquero, recoloca su sombrero y abandona el pequeño cementerio.






Los pensamientos entrelazados de Chiharu Shiota

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domingo, 19 de noviembre de 2017
 Lo que tiene sumergirse en búsqueda de inspiración para proyectos de escritura o fotográficos, es que topas con artistas de las que cada vez que ves una obra suya te quedas ensimismada. En este caso, como las marañas y redes que componen sus piezas.

Mis inspiraciones, la novela que por fin me he decidido a escribir ( Y que me da un vértigo tremendo), tiene como protagonista la ciudad de canales, la laguna y muchas marañas.

Inspiraciones.


Fue la artista seleccionada para representar a Japón en la 56 Bienal de Venecia (2015). Se llama Chiharu Shiota. Es una joven artista japonesa que estudió bellas artes en Kyoto y posteriormente en Alemania, donde reside actualmente.

© Chiharu Shiota

Chiharu,trabaja los espacios para inundarlos de pensamientos a modo de instalaciones muy hermosas, caóticas, en las que intervienen los miedos, los recuerdos, las relaciones, entretejidas, entrelazadas mediante hilos enredados que forman espectaculares formas visuales, cuyo propósito es inducirnos a pensar.
Los hilos nos conducen, actúan como puentes entre las relaciones, entre los objetos cotidianos que forman sus obras y a su vez entorpecen el contacto.

Una artista que personalmente me gusta mucho. Os invito a conocer un poquito más de su obra a través de algunas imágenes de sus instalaciones y de la web de la propia artista.

© Chiharu Shiota

© Chiharu Shiota

© Chiharu Shiota


© Chiharu Shiota

© Chiharu Shiota

Fragmentos de Polaroid XVII

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jueves, 19 de octubre de 2017

Foto by ©Paula Inblue



Bebía vino blanco y se fumaba la vida a letras y desatinos. 
Le llamaban Malaventura, la chica perfectamente imperfecta.
La que enamora y solo recoge humo, la que esquiva envites de madrugada.
La que nació con la carta torcida y se empeña, aun todavía en girarla, y se cree cáctus.

Que viste de estados de ánimo y se pinta en tono desaturado.

La que se refugia tras la cámara, por si la ventura golpea demasiado fuerte.

Fragmentos de Polaroid XVI

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sábado, 7 de octubre de 2017


© Paula Inblue



Pensaba que ningún crepitar de hojas podía traer algo nefasto. Danzaba entre el manto otoñal tratando de no hacer demasiado ruido en lo que sabía de antemano que era un imposible. Las hojas se quejaban a su paso, lamentos de la crudeza humana en una lastimera forma de denunciar que nunca un animal había sido tan animal como el ser humano. Ella lo sabía, desde hacía tiempo había perdido la fe en el hombre, y sin embargo, allí estaba, en aquel paraje testigo de sus escapadas y fiel amante de sus paseos, paraje que ahora dejaba de ser su santuario para convertirse en escenario de un crimen, otro más, y ya iban tres.

Penman en el siglo XXI

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jueves, 5 de octubre de 2017
Jake weidmann


Quiero compartir con todos vosotros un vídeo que me ha parecido impresionante. Desde muy pequeña he sentido admiración por las personas que trabajan con las manos, lentamente, como ajenas a toda la tecnología que les rodea y que les hace ir corriendo a todas partes. La labor de los copistas, de los escribas de la antigüedad y el medievo, parecen haberse detenido en las manos de este joven que realiza unas piezas magníficas. El olor a tinta, los trazos, la delicadeza de sus manos, me resulta impresionante. Este es el trabajo de Jake weidmann.

Jake weidmann

Jake weidmann



Si bien, no estoy de acuerdo en hacer de los ordenadores algo tan "maligno" como a veces se aprecia en el vídeo, creo que analógico y digital pueden convivir perfectamente, llegar a un entendimiento y dejarnos piezas maravillosas para el deleite de nuestros sentidos. 




Las místicas esculturas de Spencer Byles

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martes, 26 de septiembre de 2017

El arte de Spencer Byles. Mágicas esculturas naturales emplazadas en bosques




Spencer Byles es un artista inglés afincado en Francia, un escultor del bosque apasionado e influenciado por la naturaleza. Sus intervenciones las realiza en hermosos parajes boscosos, la naturaleza rodea las piezas y estas se integran totalmente con el paisaje, como si la propia naturaleza o sus moradores hubiesen creado las mismas. Impregnándose de sus texturas, formas y olores.



Byles emplea materiales orgánicos, sus esculturas son tan duraderas o tan temporales como la naturaleza quiera, cambiantes y perecederas. En su creación emplea madera, ramas, piedra; creando formaciones retorcidas, que casi parecen nidos, enjambres o místicos tótems.








Todas las imágenes pertenecen a Spencer Byles.



Nos leemos pronto!

Inspiraciones para el Proyecto Azul

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jueves, 13 de julio de 2017
©Mira Nedyalkova 2017




El último proyecto en el que ando buceando, nunca mejor dicho, es una novela donde el agua tiene especial relevancia. Son muchas las cosas que me inspiran a la hora de escribir y documentarme y entre ellas acabo de encontrar esta joyita,



Un proyecto de Mira Nedyalkova.

"Take Me Somewhere Nice"
Whit Nicole Andrea
Video: Chavdar Tishev
Music: Cœur de pirate
Designer of the wonderful dress: Audrey Ashley
/ The fishes are absolutely real and alive! /

©Mira Nedyalkova 2017

¿Quién no va a emocionarse escribiendo con estas inspiraciones?

Escapadas

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jueves, 6 de julio de 2017


Paulainblue- Malaventura



Me gusta buscarte entre montes y antes de encontrarte, sentir el frío de la niebla que te oculta. 

Fragmentos de Polaroid XIII

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jueves, 29 de junio de 2017
©Paulainblue - Malaventura




Las hordas custodias planean en los alrededores, los sueños, las ideas, permanecen seguras. Era todo cuanto necesitaba saber antes de dejar atrás aquel lugar.

Bengalas

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domingo, 18 de junio de 2017


 © Harper Smith

Dispararía bengalas para retener con mi cámara los espectros fugaces de luces y sombras, y al revelar el negativo, la vida, en positivo.




Avispas contra mi dedo

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sábado, 3 de junio de 2017



Pudieran haber sido avispas contra mi dedo, el meñique, ese que extiendes con cariño para ofrecérselo a alguien que te importa. Eran las afiladas espinas de un cactus seco, que de intentar tocarlo en su parte dulce y echarle unas gotas de agua, había agujereado cada rincón de la yema de mi dedo. Dolía, pero no podía culparlo, a fin de cuentas era un cactus, pinchan, es lo que hacen.

Retazos del proyecto ECDM  (Pronto desvelamos más)

Quedaba

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viernes, 5 de mayo de 2017


© Paula InBlue


El destino, incierto hasta ese momento, era el único capaz de saber si aquello traspasaba los mundos irreales que compartían, fuera cual fuese el significado de aquello que compartían, fuera cual fuese el término lingüistico que desconocía por el momento para definir aquello. Solo el destino sabía si en el momento en que saliese de esos mundos, perduraría o moriría con ello, hasta su próxima vuelta o hasta nunca. 

Todo era incierto, confuso, a veces luz de media noche, a veces sombra. Si nada quedaba, habría restos, por lo menos quedaba el agradecimiento de la luz de media noche, de la prosa poética y del pequeño y viejo libro ajado.

De como surge la prosa poética, el proyecto...

El cielo abierto

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jueves, 16 de febrero de 2017


El cielo se abría bajo tus pies, extendiéndote, fundiéndote entre brisa fresca junto a los rayos que proyectas, alcanzándome y cubriéndome en éxtasis, sin saberlo, sin darte cuenta. Inerte y a la vez tan vivo, tan poderoso. Cercano y a la vez tan altivo, tan lejano. Extiendo mi mano para tocarte, te alcanzo, y la nube cruza el cielo ocultando el pequeño rayo de luz que ya no me calienta. Aparto mi pelo con dulzura cuando te siento acariciarlo, casi con miedo de asustarte, de fingir que no estoy allí, que no estoy, que no te siento en cada partícula natural. Finalmente te asustas, me azotas con la furia que traes bajo tu serenidad aparente, o atrapo el silencio de los días que no susurras, caigo, con el cielo abierto bajo tus pies.

Soplaba viento del norte. Poemario: Al son del viento. II

Primeras pruebas

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lunes, 13 de febrero de 2017
Suena blues en un viejo tocadiscos y comienzo, de nuevo, mis primeros (o el retorno), al Matte Painting. Visualizo a Anney y compañía.

© Malaventura


El rio Alandor, a su paso por la ciudad de Crimmor que comienza a iluminarse, el sol, que se oculta dejando algunos de sus últimos rayos sobre los Picos de las Nubes, y Anney, tratando de reconciliarse con su violín en soledad. Lo echaba de menos, a él, al erudito que había robado su corazón, pero necesitaba un poco de tiempo para que la magia volviese a fluir por sus dedos. Sin su arte, no era nadie, no era nada, y sin ser nada, poco le podía entregar. Fluye...

Al Viento

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miércoles, 8 de febrero de 2017


  Lo conocí en el añorado desierto,
mostrándome los densos valles que gobierna,

Y regalándome, como la arena que cae de mi mano, su volatil esencia.


Me embriagó en el rocío lleno de agua,
con un amanecer de gotas que trasportaba para mojarme.

Caricias en las que fui amante
del abrazo de la brisa, esa, la misma,
que trata de deshojar la seca rosa del desierto
buscando un intenso aroma que sabe a esencia de sal.

Me embriagó y ahora lo anhelo,
me confieso ser amante del viento, de su rabia,
de la furia con que me achanta.

Me confieso dejarlo navegar como suave brisa por mi cuerpo,
y es ese navegar, su capacidaz de hacerme virar, por lo que yo confieso:
que me dejaré ir sin pensar, pues es esto y no otra cosa, lo que mis pasos han de buscar.

Lance Segundo: Al Viento.
Encargo para uno de sus jinetes.
Por Anney Gallaway

Confesiones de un diario

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miércoles, 1 de febrero de 2017



Confesiones de un diario



Carl August Heinrich Ferdinand Oesterley (1839-1930), Lübeck in the moonlight, 1868





18 de octubre de 1874




Mi mente se encuentra en una nebulosa, compungida y abrumada por el horror que hoy hemos vivido en la redacción. Todavía me tiemblan las manos pese a haber pasado horas desde que redactase la noticia que tristemente saldrá mañana a la luz. Mi jefe no escucho mis ruegos, en sus ojos sólo brillaba el metal por la cantidad de monedas que recaudaría con la venta del diario en el día de mañana. Sé que no está bien silenciar un hecho así, que la verdad ha de ser conocida, pero es tan grotesco que yo solo puedo pensar en aliviar la preocupación que recaerá sobre cada madre, sobre cada familia con hijos pequeños.

Veo su pequeño cuerpo inerte, sus labios sin vida y su rostro en un rictus de horror. Una pesadilla. ¿Quién puede desear la muerte de tan pequeña criatura?, ¿Qmente criminal se esconde bajo el asesino del bebe?
Mi cabeza gira si tregua, debo dejar de escribir y tratar de descansar. Mañana la redacción y la ciudad entera de Normist serán un revuelo de cuervos y yo he de prepararme para las embestidas de sus oscuras alas.



19 de octubre de 1874








La noche pasada apenas logré descansar un par de horas y esta no parece ir en mejor camino. Martillea en mi cabeza el teclear de cada letra en la moderna Sholes1 y las constantes llamadas de teléfono de falsos testigos que aseguraban haber visto al asesino.

Las interminables horas de entrevistas con la policía para pasarles toda la información que llegaba al periódico y la espera hasta que uno de sus agentes concedía darnos algo de carnaza que poner en la primera plana de nuestro diario, del nuestro y de los miles de carroñeros que buscaban incrementar sus arcas con la noticia. Me repugna, no es esto lo que aprendí cuando me inicié en la profesión.

La policía ha examinado el lugar del crimen, interrogado a los padres y a los vecinos cercanos. Nadie sabe nada, nadie ha visto nada y la madre consumida, se culpa por no estar segura de sí había cerrado o no la ventana de la habitación del pequeño. El ser humano siempre necesita un culpable, cuando no existe es capaz de culparse a él mismo con tal de tranquilizar su conciencia. Yo hubiese hecho lo mismo. ¿Habría cerrado la madre la ventana? Si fuese así, ¿Podría reducirse el círculo a los habitantes de la casa?.

Mañana iré a la comisaría de Well, quizá tengan algún dato nuevo que aporte luz a esta oscuridad.










20 de octubre de 1874



Mañana se publicará la nueva noticia que he escrito en el día de hoy sin fuerzas. Seguramente esta se conozca ya antes de que los diarios lleguen a las manos de los ciudadanos de Normist, en estos casos el boca a boca es tan rápido…

De vuelta a casa he visto familias montar en carruajes que de seguro les llevan lejos de la ciudad, he visto a otras no tan pudientes tapiar las ventanas con gruesos maderos y muchos de ellos ni siquiera saben que el asesino de bebes se ha cobrado una nueva víctima: Una hermosa niña de 2 años, de la cual sólo retengo su dorado pelo salpicado de sangre y su fría y azulada mano aferrándose a su fiel osito de peluche. Le pedí al jefe que mandase a otro a cubrir la noticia, que prefería no ver el cadáver, pero nuevamente y con su displicencia habitual, se negó. Por fin he conseguido dejar de vomitar y parece que el agotamiento quiere vencerme en este mar de pesadillas.



La policía me telefoneó hace unas horas, hay un testigo fiable.



21 de octubre de 1874



No si la suerte me ha sonreído o la desdicha se apodera de mí. Perdona querido cuaderno por la inexactitud de mis palabras y el trazo difuminado de mis letras, aún no sé cómo logro sostener la pluma entre mis manos, será quizá que dejar de escribir y cerrar los ojos sólo pueden hundirme más en las sombras.

Mis manos aun huelen a pólvora…

La testigo de la que me habló el intendente Merrier resultó ser muy valiosa, tanto que la policía no quiso soltar prenda. Merrier es distinto, somos colegas desde nuestros inicios en  la  profesión  y  ambos  nos  intercambiamos  información,  lo  que  nos  ha  ayudado muchas veces. Esta vez me consiguió una cita en casa de la testigo: la anciana señora Fold, quien por lo visto padece de insomnio y estaba haciéndose una infusión cuando a través de la ventana de la cocina vio una sombra correr por el jardín del vecino.

Esperaba que me diese su descripción y toda la información posible cuando llegué a su casa y válgame que en mi despiste calcu mal el tiempo y me presenté antes de hora a nuestra cita. Tuve que llamar varias veces al timbre y no hubo respuesta, al menos no la esperada. Sin embargo, cuando di la vuelta al edificio para ver si veía a la señora Fold a través de la ventana de la cocina, un hombre saltaba desde ella al jardín y echaba a correr como alma que lleva el diablo.


Mi puntería nunca ha sido buena, soy periodista no policía. Fallé los 5 tiros de mi vieja Derringer, pero logré que el hombre, que todos creemos es el asesino de los bebes no matase a su única testigo y logré que en su precipitada huida dejase caer una tarjeta. Concretamente la tarjeta de una cochambrosa pensión en el barrio de Wild River.

¿Suerte o desdicha?




22 de octubre de 1874



Palabras sinuosas escritas en un trozo de cartón, escritas con sangre.

Esta mañana me levanté con energía renovada y llevé la tarjeta de la pensión a la comisaría. Fue una mañana alegre dentro de lo que cabe. La policía organizó un estratégico plan para ir a la pensión y detener al sospechoso.

Todo el esfuerzo fue inútil, el dueño de aquel cuchitril nos dijo que su cliente no había regresado desde el día anterior, que poco sabía de él, tan sólo que solía salir por la tarde y regresaba al amanecer. Que siempre pagaba rigurosamente, que vestía con telas caras por lo que se podía apreciar de su levita y su sombrero y que se hacía llamar Señor M.

Llegue a casa hastiado por el fracaso del plan cuando encontré el cartón que ahora tengo en mis manos en el suelo de mi recibidor y en cuyo centro y escrito con sangre se podía leer:
Deja de hurgar.

Metí la nota entre estas páginas con intención de hacérsela llegar mañana a la policía y traté de dormir. Casi lo había logrado cuando un golpe seco me despertó de sopetón, una piedra había roto el cristal de mi ventana y atada a ella un cordel que sujetaba una escueta nota que transcribo tal cual:He cambiado de idea, te deja hurgar a tu interés. Prepara bebida para dos, tendrás visita en la noche de mañana. Si haces una llamada de teléfono o sales de casa para avisar a la policía eres hombre muerto.

He pasado el resto de la noche escribiendo estas líneas, incapaz de cerrar los ojos y preguntándome si debía tratar de ponerme en contacto con la policía o dejar que el asesino jugase conmigo. He optado por no decirles nada, si juego bien mis cartas podré detenerlo yo mismo.



23 de octubre de 1874
01:00 h



Trataré de contar si mis nervios me lo permiten, lo que hablé con el Señor M, si es que a semejante espécimen se le puede llamar señor. He de decir en primer lugar que aunque salió de mi casa en libertad he obtenido la información necesaria para que la policía de con él.


Me habló de su infancia, de la primera vez que manchó sus manos con sangre. A la edad de 11 años, <<Cuando mis padres no tenían suficiente con el cariño que yo les profesaba que decidieron traer al mundo a una criatura débil, que sólo sabía comer, llorar y dormir y que por esos miserables méritos recibía toda la atención de mis padres, mientras que a mí, me la habían negado toda>>. Mi cuerpo aún tiembla al recordar sus palabras. Me contó como tras librarlos de semejante carga todo su agradecimiento fue internarlo y desheredarlo, hasta le quitaron el apellido familiar. Iba a heredar toda una fortuna del imperio que su padre, uno de los hombres más influyentes en la economía de Normist gracias a sus empresas carboníferas había obtenido. De cómo vivió los años en el internado, odiando a aquellos a quienes había hecho un bien y de cómo juró que haría todo lo que estuviese en su mano para librar a niños como él del peso de soportar a un bebe. Y cumplió su promesa, estaba en paz consigo mismo porque estaba cumpliendo su promesa.

¿Es que la sociedad no se da cuenta del bien qué hago?. Decía mientras yo sólo quería descargar mi Derringer directa a su corazón, pero me contuve. Los datos de su infancia proporcionaban la información necesaria para detenerle. Yo sólo debía esperar a que se terminara su copa y saliese de mi hogar, apestado ahora, para siempre.

Se ha ido de mi casa y en ella ha dejado su hedor, he abierto las ventanas, pero el aire es incapaz de llevarse la podredumbre del alma de ese individuo. ¿Cómo puede tener tal convencimiento de la rectitud de sus actos?, ¿En qué momento uno sale del camino para tomar otro equivocado y creer que es el adecuado? No lo sé. Su voz y su silueta de negros ropajes permanecerán siempre en mi conciencia. Mañana llevaré estas líneas a la policía y les contaré todo lo aquí dicho. Ese hombre no volverá a ser libre.



23 de octubre de 1874
04:00 h



Con el hilo de fuerza que queda en mis manos escribo mi último aliento, no mo lo hizo, no le perdí de vista ni un minuto y sin embargo, tengo el convencimiento de que lo que me arrastra a la muerte es veneno. Atrapo este diario en mis manos, no importa que no me encuentren a mí, pero importa la verdad escrita en estas hojas. Leedlo y encontrad a esa bestia.

O.S.

1. Christopher Sholes fue el inventor de la primera máquina de escribir de éxito comercial que se conocería por Sholes and Glidden.